CÓLICO DEL LACTANTE. LACTANCIA

CÓLICO DEL LACTANTE. LACTANCIA

Cólicos: ¿qué puedes hacer tú?
Si le das el pecho, puedes tomar algunas precauciones para aliviar el dolor de barriga y calmar al bebé. Son las siguientes.

COLICO-LACTANTE

Tres horas de llanto inconsolable
Empieza a última hora de la tarde o por la noche: al menos, tres horas de llanto inconsolable que impiden al bebé dormir y desesperan a sus papás.
Los cólicos del lactante afectan al 20% de los bebés y, normalmente, se presentan en las primeras semanas de vida. Se resuelven de forma espontánea antes de los tres o cuatro meses, y son benignos. Pueden estar provocados por diferentes causas y no existe un protocolo terapéutico establecido que pueda aplicarse en todas las situaciones. Según la “regla del tres”, se dice que un niño sufre cóicos verdaderamente cuando llora durante más de tres horas al día, con una frecuencia de, al menos, tres días a la semana, y un mínimo de tres semanas consecutivas.

Prueba a eliminar de tu dieta la leche y sus derivados
La única característica de la leche materna que puede “afectar” a algunos bebés (no todos) es su capacidad de transmitir proteínas extrañas, consumidas por la mamá, como las procedentes de la leche de vaca.Si bien no existe un consenso unánime entre los pediatras, se puede probar a eliminar de la dieta materna la leche y sus derivados durante una o dos semanas, y ver cómo va. También hay que evitar el chocolate (que contiene teobromina y, al pasar a la leche, aumenta la excitabilidad del bebé) y renunciar al tabaco, que empeora los cólicos. Sin embargo, el papel de alimentos “sospechosos”, como el brócoli, la col, la cebolla o las alubias, debe reconsiderarse, pues no resultan tan perjudiciales como se pensaba.

Ayúdale con una lactancia “de manual”
Cada vez que el bebé coma, es importante ponerle a mamar en los dos pechos, para que se vacíen por completo. De lo contrario, el pequeño acaba tomando únicamente la leche inicial, rica en azúcares, que pueden fermentar más en el intestino. Hay quien considera que la forma de poner al bebé al pecho es la clave; si el niño no se coge bien, puede tragar demasiado aire. Con frecuencia, las mamás confunden el llanto de los cólicos con hambre, por lo que tienden a poner al bebé al pecho más a menudo, aunque sólo sea para calmarle. Sin embargo, de esta manera, se corre el riesgo de alterar el equilibrio entre la demanda y la oferta, y acabar sobrealimentando al bebé.

Controla tu ansiedad
Hay un punto en el que todos los especialistas coinciden: los cólicos tienen un origen multifactorial. También cuenta el carácter más o menos “difícil” del bebé y la ansiedad de los papás, sobre todo si son primerizos. Los cólicos constituyen una fuente de estrés, y esto hace que el problema se magnifique, mientras que, en otras culturas, un bebé que llora mucho se considera más fuerte que los demás. La ansiedad incide muchísimo en los cólicos, puesto que, en el intento de calmar al bebé, los papás acaban estimulándole en exceso, y le transmiten aún más tensión. Siempre hay que hablar con el pediatra, y asegurarse de que no se trata de nada grave, para afrontar las crisis de llanto con más calma.

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